jueves, 14 de marzo de 2013

cuento de duvan daza


EL TUCÁN VIAJERO
Había una vez un tucán que desde pequeño soñaba en dar la vuelta al mundo y casarse con una pajarita bonita, un día estaban promocionando un concurso del mejor pájaro que tuviera el mejor plumaje y colores exóticos, él se inscribió  en el concurso porque de premio había una excursión con dos cupos para ir a américa, Europa, Asia, y regresando a América, era darle la vuelta al mundo.

Encontró la oportunidad de por fin cumplir el sueño, pero le faltaba algo, conseguirse una pajarita hermosa para casarse con ella. empezó el concurso; ya iba a ganar cuando apareció una gran y hermosa guacamaya con los lindos colores primarios quitándole el puesto al tucán, el tucán no estaba triste sino estaba con una alegría de haber conocido una hermosa pajarita.

La guacamaya enamorándose también del tucán, se conocieron y siendo novios, casándose y de luna de miel yéndose a esa gran Excursión, tuvieron artos hijos y vivieron felices por siempre.
FIN

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  1. EL TRAJE DEL PAYASO

    Un par de actores de teatro llevaron a su pequeño hijo de no más de 7 años, a uno de sus ensayos, se quedó en el cuarto de vestuario y utilería a cargo de una colaboradora.

    Ahí encontró espadas, muros falsos, y en un apartado rincón… en un viejo baúl, había un payaso un poco más alto que él, con un traje lleno de motas de colores y peluca naranja. El chico adoraba los payasos, pero mas añoraba algún día poder ser uno, así que la muchacha no vio inconveniente alguno en desvestir al muñeco y prestarle las ropas al chiquillo para que las llevara a casa y se divirtiera un poco.
    Por más que el chiquillo insistía en dormir con el traje de payaso puesto, su madre lo impidió y lo dejó en la habitación, colgado en un gancho para que pudiera verlo desde cada rincón.

    A mitad de la noche, el rechinido de la ventana lo hizo despertar, cuando abrió los ojos, el gancho estaba meciéndose, y el traje había desaparecido. Molesto pensando que su madre lo había tomado, se levantó a prisa de la cama… y en un segundo salto a ella de nuevo. Había pisado algo aguado, que hacia ruido. Asomó su cabeza lentamente, hacia abajo, y era un pequeño juguete de aire. Bajó de nuevo de la cama para tomarlo, y una mano de trapo, agarró su pierna y lo tiró al suelo, en un instante, el payaso del baúl estaba sobre él, con una expresión endemoniada en el rostro. Rasgando todas sus ropas repetía de forma siniestra: -Para que sientas el mismo frio que sentí yo…-, hasta dejar al niño desnudo. Pero con tanto ruido y gritos los padres irrumpieron en la habitación para ver que estaba pasando, solo pudieron ver una indefinida silueta deslizarse rápidamente debajo de la cama, y después no pudieron encontrar nada.

    El pequeño desde entonces… odia los trajes de payaso… y por supuesto… a los payasos les tiene inmenso temor.

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